lunes, 29 de octubre de 2007

Más que un pulitzer



De un artículo de La Opinión:
Manuel Ferrol fue contratado el 27 de noviembre de 1957 por la Comisión Católica de Emigración para realizar un reportaje fotográfico sobre un embarque masivo de emigrantes en el barco ‘Juan de Garay’ en el puerto de A Coruña. Lo que en principio parecía un simple trabajo rutinario más acabó por convertirse en la génesis de unas fotografías que dieron la vuelta al mundo. Una de ellas —el padre y el hijo llorando— está considerada internacionalmente como uno de los mejores documentos gráficos jamás conseguidos.
Manuel Ferrol es el único gallego que aparece en la prestigiosa Historia de la Fotografía de Beaumont Newhall y está permanentemente expuesto en el Museo de la Fotografía de Columbia, en Estados Unidos. La célebre foto, titulada Emigración, fue seleccionada en una exposición itinerante que recorrió el mundo para mostrar las obras maestras de once fotógrafos entre los que se contaban, además del coruñés, los legendarios Robert Capa o Cartier-Breson. Pero su mirada tiene un background que la explica.
El viento ensordecedor, el mar batiente, los chillidos de las gaviotas y el estremecedor silencio de los ahogados. Así como otros tienen hadas madrinas en los cuentos, éstos fueron los únicos compañeros del niño Manuel Ferrol, nacido en 1923 en el faro de cabo Vilán.
Aquel noviembre de 1957, era simplemente otro mes gris de la posguerra. La radio hablaba de grandes prodigios internacionales: la perra Laika era enviada al espacio y en Roma se firmaba la génesis de la Comunidad Económica Europea. En España era otra cosa: Gobernación reiteraba la prohibición del uso del traje de baño de dos piezas para las mujeres. Para Manuel Ferrol, el 27 de noviembre se reducía a un rutinario trabajo más en el puerto coruñés, interminable vomitorio de gallegos hacia América. No podía sospechar que allí le acechaba la gloria.
Esas fotos, que ahora cumplen cincuenta años, dieron la vuelta al mundo, pero él no se enteró hasta tres décadas después. Ahora, al poco de su muerte, su colección particular con miles de negativos permanece en el domicilio de su viuda, Ángeles González Varela y es propiedad de sus cuatro hijos. La Fundación Barrié y la catalana Fundación Caixa se han interesado por su adquisición, aunque todavía “no se ha llegado a ningún acuerdo”, según sus portavoces familiares.Manuel Ferrol es quizás con otro fotógrafo coruñés, Cancelo — la única persona que le hablaba en gallego al caudillo— de los pocos que daban instrucciones a Franco.
“Cancelo le pasaba la mano a la señora y le decía: ‘Señor caudillo, póñase un pouquiño máis para aquí...’ y les hacía gracia. Si a alguien se le ocurriera decirle señor caudillo a Franco ante medio centenar de personas, le caía la perpetua. Un día, en el teatro Rosalía, el alcalde Alfonso Molina envió a por bombones para doña Carmen y cuando se los ofrece, salta Cancelo y agarra uno: ‘Primeiro eu, por se acaso’. Molina se puso lívido”, contaba Ferrol.
Más fotos de aquel día


2 comentarios:

Petrosky dijo...

Y aún hay gente que le hace la vida imposible a los inmigrantes.

Diancecht dijo...

La verdad es que la fotito se las trae